Raquel Cabello, responsable de la Fundación Iberoamericana para el Desarrollo en El Salvador visitó una de las zonas más dañadas por el desastre del huracán IDA, donde se están llevando a cabo los proyectos de emergencia FIDE-FUSAI para la reconstrucción y rehabilitación de viviendas.
imagen del huracán Ida a su paso por El Salvador
Carreteras intransitables, calles que desaparecen del horizonte repentinamente y casas tragadas por la tierra son varias de las postales que Raquel, cooperante de la Fundación, se encontró al visitar algunos de los barrios del municipio de Guadalupe, en San Vicente.
A comienzos de noviembre de 2009, El Salvador sufrió uno de los mayores desastres naturales de su historia. Un huracán de enormes dimensiones, conocido como Ida, arrasó la región central del país dejando un paisaje descorazonador a su paso. Más de 200 personas fallecieron y otras tantas desaparecieron a consecuencia de los desbordamientos de los ríos y desprendimientos de las montañas. A las pérdidas humanas se unieron las materiales. Viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras básicas quedaron seriamente dañadas, hasta el punto de provocar el abandono sin retorno de poblaciones enteras de sus lugares de origen, como sucedió en el municipio de Guadalupe, en San Vicente. Lo peor, no fueron las víctimas mortales ni la situación del resto de las 15.000 personas afectadas directamente por el desastre sino el afloramiento de una realidad latente que reflejaba las condiciones de vulnerabilidad de la población salvadoreña ante una catástrofe natural de esta magnitud.
Es en este punto donde FIDE y su socio local FUSAI, se ponen manos a la obra. Bajo la financiación de Ayuntamiento y Diputación de Guadalajara y junto con la Junta de Castilla la Mancha, ambos socios lanzaron un proyecto de acción humanitaria, donde se pretendían combinar resultados propios de una acción de emergencia con otros de acciones de desarrollo.
El objetivo es doble. Por un lado realojar en casas de nueva construcción a un total de 100 familias que, a consecuencia del huracán, han perdido sus viviendas y terrenos y por otro, poner los medios necesarios para reducir las condiciones de vulnerabilidad a que está sometida la población de la zona. Para ello se pretenden realizar acciones de fortalecimiento de las capacidades locales para la gestión de riesgo, talleres de capacitación en el correcto mantenimiento de las viviendas y labores de reforentación en márgenes de ríos y laderas, para mitigar el impacto de futuras inundaciones y deslaves.
Actualmente el proyecto se encuentra en lo que podemos considerar como fase primaria. Dicha fase conlleva entre otras acciones la limpieza y preparación de los terrenos, donde se levantarán las viviendas, tarea que llevan a cabo los sujetos beneficiarios como parte activa en el proyecto. Junto con cada casa está previsto levantar módulos sanitarios y depósitos de agua, para paliar una de los problemas añadidos a la tragedia, la falta de salubridad. Paralelamente y a medida que encargados y autoridades locales vayan completando las tareas de selección de familias beneficiarias, se impartirán los talleres de capacitación.